
de México, podemos encontrar en la historia de bronce algunas cuantas mujeres que lucharon por una igualdad, podemos empezar por nuestra época prehispánica, donde la figura femenina fue objeto de culto y de gran benevolencia, en nuestra historia colonial o del virreinato encontramos a grandes damas que portaban singular belleza y que encantaban a mas de un extranjero cautivándolo y seduciéndolo con su porte y elegancia, en el México decimonónico nos encontramos con la misma figura, en el Porfiriato la mujer vuelve a destacar por su belleza su singular simpatía y su gran talento para las artes en particular por acoplarse tan rápidamente a la moda afrancesada del momento.
Que podemos decir de la época del siglo XX y del siglo XXI, la incansable lucha de la mujer por ser participe de la política, amante creyente de que el gobierno reside en el pueblo y que por lo tanto ella debe de mostrar un interés propio y muy particular para mejorar el desarrollo de un país, con su entereza y gran voluntad logró alcanzar el voto y por consiguiente algunos puesto de gran renombre.
Pero ¿a casó todo esto es nuevo?, la verdad es que no, si analizamos
Esta misma visión fue transportada a territorio de
2.-Su participación se caracterizo por sus actitudes, sedujo a las tropas y fue capaz de mantener en comunicación a las partes en conflicto.
Este intento fue el único, la mujer del siglo XIX en el México independiente no recibió grandes beneficios, a comparación de la mujer francesa quien fue reconocida como ciudadana lo que le dio un empuje para poder ser participe de los problemas de su nación.
Para la mujer mexicana la oportunidad de demostrar su valor nuevamente fue en el año de 1910, donde apoyo a las tropas revolucionarias alzadas esta vez en contra de Porfirio Díaz, aquí en este conflicto se les coloco el la historia como las llamadas “Adelitas” aquellas mujeres que apoyaron a las tropas y que no fueron criticadas por su participación y mucho menos fueron vetadas por la sociedad un poco mas consiente del valor femenino y de su participación en los conflictos del país, aun con esto la mujer no obtuvo el voto que la llevaría a ser una ciudadana en forma con todos sus derechos y obligaciones, que aunque se discutió en 1917 no se llego a un acuerdo para poder permitir a la mujer integrarse en su totalidad a la política mexicana, otorgándole ser reconocida como ciudadana.
Pasados los años y casi a finales del siglo XX la mujer obtiene por meritos propios el voto ciudadano en el año de 1953, dejando a un lado la niñez y la adolescencia, para pasar a una edad madura en la que está era capaz de tomar sus propias decisiones y que además le permitía integrarse más a los conflictos nacionales, con ello se abrió la puerta que hasta hoy muchas mujeres han utilizado para ser participes, hasta poder ocupar puestos relevantes como, diputadas, senadoras, alcaldesas o presidentas de la entidades de este México querido.